Nota al pie extraída del post "Por qué ya no soy feminista" del blog Acapulco70.com. Puedes leer el artículo pulsando aquí: http://acapulco70.com/por-que-ya-no-soy-feminista/ ‎



El ejemplo clásico de pleito feminista que doy cuando le cuento esta historia a un amigo (si fuese argentina lo haría con un amargo) es la reacción histérica de las feministas cuando publiqué un artículo que llevaba por título "mis tetas y yo".

En esa época me denominaba feminista, pero marcaba una distancia entre lo que consideraba que era el feminismo sano (el que defiende la libertad de cada mujer de actuar libremente) con el feminismo machista que pretende escribir la forma en la que la mujer debe actuar (renegar de la familia, por ejemplo).

El artículo corrió como la pólvora precisamente porque el público estaba dividido: algunos le hicieron publicidad porque estaban de acuerdo con mis ideas, mientras que las feministas le dieron mucho bombo insultándome.

Me atacaron por todos los flancos. Las feministas del lenguaje me acusaron de usar lenguaje sexista por "hablar constantemente en masculino". Las de twitter me dedicaron una buena linchada de meses a través de sus "webzines" porque según ellas mi artículo "objetifica" a la mujer.

Dado que puse un par de fotos en sujetador para acompañar el artículo, otras feministas usaron sus blogs para hacer un escrutinio detallado de mi anatomía (fotos incluidas) acusándome de haberme sometido a cirugías estéticas de aumento de busto, y de que mi padre pagó por ellas.

Las más salidas me mencionaban directamente para mandarme a la mierda, o a una universidad (parecido) porque a su entender yo no era, ni podría ser jamás, una feminista verdadera.

Estos despliegues de histeria no sólo ocurren conmigo. Ocurren contra toda mujer que ose dar un punto de vista diferente al aceptado por el establishment feminista. Tampoco pasa solo en España. Uno de los más recientes que recuerdo haber leído fue el caso de una mujer americana y cristiana que osó escribir en su blog que no se volvería a poner leggings para salir a la calle porque lo consideraba poco modesto. Obtuvo alrededor de 2000 comentarios, la mayoría de odio.

http://veronicapartridge.com/why-i-chose-to-no-longer-wear-leggings/#disqus_thread

Por lo que veo ha tenido que eliminar los comentarios de la entrada, imagino que el linchadero se volvió insostenible, pero aquí escribió una segunda entrada explicando por qué tuvo que eliminarlos:

http://veronicapartridge.com/my-response-to-my-viral-leggings-post/

Cabe la posibilidad de que el odio que le dedican las feministas no sea causado por su resolución, por su postura religiosa, ni por el horror con el que descubren que una mujer cristiana *gasp* tiene un piercing en la nariz y practica yoga. Posiblemente tenga más que ver con la foto que está a la izquierda. Porque si algo detesta una feminista es a una mujer guapa.